Movimiento estudiantil

Mi interés en este blog siempre ha sido hablar de mis pasiones: la informática y música, pero hoy he querido colocar un post en apoyo a todo el movimiento secundario.

Estudie en Universidad acostumbrada a movimientos y tomas, pero nunca percibí un movimiento tan fuerte como es el que le ha tocado vivir o sufrir al gobierno de nuestra presidente Bachelet: con respecto a las movilizaciones estudiantiles. Todos sabemos el déficit que siempre ha existido en nuestra educación: las desigualdades de la educación particular y municipal,  sueldos indignos para nuestros profesores y  las reformas cosméticas que realizan nuestros legisladores, son algunos de los factores que han causado la mala calidad de nuestra educación.

Si comprendiéramos  que,  la educación de la mayoría de los jóvenes de escasos recursos tiene un coste mayor que los jóvenes de  colegios particulares; debido al déficit cultural que heredan de sus padres, estaríamos más cerca de llegar a un consenso previo a una solución. El capital cultural, entregado justamente por los padres que se educaron en colegios municipales es muy inferior a  sus pares educados en colegios particulares. Esto imposibilita que la brecha educacional disminuya, incluso más, asegura que nuestro país mantenga –que para mucho no es malo- esta gran diferencia. Es por esto que el movimiento secundario nos debe importar a todos. Ellos han sido capaces de poner este tema en el tapete, aunque cada año  ha sido tapado con medidas endebles. Pero en fin, esto ha  logrado unirnos a los que sentimos que estos movimientos tienen un fin justo. Cómo no entender que los logros alcanzados serán los beneficios que el día de mañana recibirán nuestros hijos, que el sacrificio de muchos estudiantes madrugando en establecimientos está causando ya un efecto que ni ellos esperaban. Desde ya un gran apoyo a todos estos jóvenes que han alzado la voz como nunca lo hizo una generación estudiantil. Y esperamos que de una vez por todas se vea el trasfondo de este problema, para no condenar a una vida indigna e injusta por una educación con grandes déficit y desigualdades.

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